Central Carora

Central Carora

La historia de nuestro tercer central ubicado en la carretera Lara – Zulia es un relato de audacia y tenacidad que exhibe el compromiso de un equipo emprendedor que jamás se dio por vencido. Antes de llegar a formar parte de sus actuales dueños, el Central Carora fue operado por otros grupos.

A principios de la década de los setenta, empresarios de la zona empeñados en darle un mayor valor a las tierras tradicionalmente ganaderas, y luego de hacer pruebas para el cultivo de la caña de azúcar, deciden adquirir un central “llave en mano” a la empresa francesa FCB (Five-Cail Babcock). Su capacidad original de molienda fue de 2.500 toneladas de caña al día, mientras que en la refinería era de 300 toneladas diarias de azúcar cruda.

El Carora tiene su primera zafra en enero de 1978, moliendo un promedio de 550 toneladas de caña al día.

En 1984 se cede la empresa en arrendamiento a un grupo azucarero francés, el cual constituye dos empresas de asistencia técnica y operacional, tanto de fábrica como del campo: C.A. Azuca, y C.A. Agrica, que más adelante terminaron adquiriendo las instalaciones fabriles y las tierras. Ante la retirada de los franceses del país en 1990, un nuevo grupo de empresarios locales adquiere ambas compañías, comenzando una nueva etapa que concluye con la asociación a Empresas PMC en el año 2004.

Los retos que marcaron la tercera etapa del Central Carora

Desde el primer momento de la adquisición de C.A. Azuca y C.A. Agrica por los nuevos dueños, todos los esfuerzos se concentraron en resolver los temas críticos para su supervivencia en el tiempo: la disponibilidad de agua para el riego de las cañas, la modernización del central y la expansión de su refinería para procesar azucares crudos importados.

La gran aventura de conseguir una fuente de suministro de agua oportuna y suficiente para llenar los reservorios de la zona comienza en 1991. En un contexto fuera de lo convencional, donde la imaginación a veces retaba a los sueños, se logra diseñar una obra hidráulica de gran envergadura, con una inversión cuantiosa, que entre pruebas de ensayo y rediseños constantes, concluye exitosamente su compleja ejecución en 1993.

En paralelo a la resolución del acceso al agua se había comenzado el proceso de restructuración, actualización y modernización de las empresas. El clima de excelencia creado en todos los procesos de la fábrica se hizo tangible en el producto final: azúcar extra-refinada con la marca Carora.

Una buena relación que determina la sociedad con PMC

El Central Carora en manos de sus terceros dueños, mantuvo una relación muy especial con el Grupo El Palmar. Familias que compartían valores personales y empresariales, y entre las que se establecieron alianzas claves en las áreas de logística y comercial.

La intensificación de esta relación por varios años fue sin duda la antesala de lo que se convertiría en la futura sociedad que se cristaliza con la integración a Empresas PMC.

El cese de las operaciones

Lamentablemente, y como consecuencia de las condiciones adversas que enfrenta la cañicultura venezolana desde hace más de una década, los sembradíos de caña de azúcar del área de Carora se redujeron de tal manera que no fue posible preservar una masa crítica mínima para continuar con las operaciones de molienda a partir del año 2016, limitándose a refinar crudo para producir azúcar de alta calidad.

Luego de tres campañas de refinación, y al no ser posible tener acceso desde 2015 a las importaciones regulares de esta materia prima, Central Carora cesa sus operaciones de manera indefinida en 2018.

Central Carora sigue presente en sus comunidades

Central Carora mantiene una estrecha relación con las comunidades desde 1990, a pesar de no estar operando actualmente.

Fue una decisión estratégica asumir como parte de la adquisición el apoyo a las pequeñas comunidades cercanas donde vivían la mayoría de los trabajadores. La acción social de la empresa se concentró en salud, educación y apoyo ante emergencias.

Cada dos meses es atendida una de las 9 comunidades que se encuentran en el radio del central, a través de Jornadas Médico-Odontológicas en las que se ofrecen consultas en distintas especialidades para niños y adultos.

Nunca dejar de soñar

El apego a los valores, junto a la perseverancia, la capacidad de arriesgarse y nunca dejar de soñar han sido las claves para que el Central Carora se hubiese convertido en unos de los referentes del país por la calidad de su azúcar. Éstas son características que llevan los trabajadores de esta operación que ahora se han integrado al Palmar, Molipasa – Tolimán o a la destilería para seguir desarrollando y construyendo la PMC que se abre camino al futuro y sigue apostando por el país.